Cuántos fueron en verdad

Carlos Ravelo Galindo, afirma: _______________________

               Gustavo Díaz  Ordaz, confesó públicamente sobre los muertos del 2 de octubre del 68:

               “Pasaron de 30  y no llegaron a 40”.

Carlos Marín, compañero en Excélsior de aquella época, al referirse a la Estela en Tlatelolco, que los recuerda, publica:

              “Allí estaba  la estela con tristes 21 nombres”. “Pendejos, pensé, ni siquiera salieron los que afirmó Díaz Ordaz”. (sic)

              Seguimos y, para no decir dislates,  preferimos con todo respeto y humildad, entrar al diccionario que nos sugiere aplicar  sarcasmos.

En esta ocasión no invocamos el final de la novela del sexenio agónico. Ni el principio de la que sigue.  Que no será  “fifí”, sino melancólica. Y, dice, equitativa. Justa y ahorrativa.

Mejor hablamos de otros disparates.

              Dichoso Jesús que siempre supo quién fue judas.

              La gente buena sufre hasta que se vuelve mala.

              Nunca seas la segunda opción de nadie, o te eligen ahora o se joden para siempre.

              “Tengo mil defectos, lo sé. Pero no soy falso.”

No es que sea cruel, simplemente he aprendido a usar menos el corazón.

              “Las peores heridas son las que no sangran y nadie puede ver”.

              Mi futuro está en manos de Dios, no en boca de la gente.

              A veces no estoy bien, pero sonrió.

              No llores por alguien que en estos momentos  sonríe con alguien más.

              Aprendí a darle tiempo al tiempo…Quien hoy no te valora, mañana te extraña.

              Gracias por lastimarme, me hiciste más fuerte y gracias por mentirme, me hiciste más inteligente.

              No hables de mí, hasta que no hayas hablado conmigo. Gracias.

              ¡Salud! Por mis defectos, porque mis virtudes a nadie le importan.

              Ojala que cuando usted me ponga atención  todavía me importe.

              Si cree que una mujer no se da cuenta de lo que usted hace, hágalo de nuevo.

              A veces no estoy bien, pero sonrió.

              Yo no olvido, simplemente doy la importancia que me dan. Si siento que te valgo nada, nada te haré sentir.

              No abuses sobre tu buen físico recuerda que si te quitan alguna parte del cuerpo, no mueres, pero si te quitan el corazón, estas muerto.

              Y hay muchos que ya están muertos. Pero no se han dado cuenta. O fingen no estarlo.

              Ser fiel no es ser estúpido, significa ser maduro y saber apreciar lo que se tiene.

              De modo que los presentamos, a secas.

              craveloygalindo@gmail.com

Escrito por en Oct 8 2018. Archivado bajo COLUMNAS, EN LAS NUBES. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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