Del espacio doméstico al campo, mujeres alzan la voz en EE.UU.

Martha Andrés Román* _______________________

Washington (PL).-  Ellas carecen de la fama de una estrella hollywoodense y sus conflictos resultan mucho menos atractivos para los grandes medios, pero las trabajadoras del hogar y campesinas de Estados Unidos están decididas a hacer escuchar su voz.

Desde que en octubre pasado se divulgaron reportes sobre los actos de acoso y abuso sexual del exproductor cinematográfico Harvey Weinstein contra decenas de mujeres, el movimiento #Metoo se convirtió en una plataforma para que féminas de todas las procedencias compartieran sus propias historias en las redes sociales.

Sin embargo, para diversas fuentes, el reto de esa o cualquier otra iniciativa contra la violencia sexual en el lugar de trabajo está en ir más allá de los problemas de las mujeres blancas y de clase media o alta.

Es en las industrias de bajos salarios, en las cuales laboran muchas féminas afronorteamericanas o inmigrantes, donde la explotación impune resulta un problema mucho más alarmante, dadas la incapacidad de las afectadas para que sus denuncias sean atendidas y el temor a las represalias.

Frente a ese panorama, dos organizaciones unieron fuerzas y emprendieron una ardua labor para exigir el respeto a los derechos de todas las féminas en espacios importantes pero ignorados: la Alianza Nacional de Campesinas y la Alianza Nacional de Trabajadoras del Hogar.

Cuando el año pasado comenzaron a abundar las noticias sobre el acoso sexual en la industria del entretenimiento, la primera de esas organizaciones envió una carta de solidaridad a las mujeres de Hollywood.

Tal misiva, escrita en noviembre de 2017 en nombre de las cerca de 700 mil féminas que trabajan en los campos agrícolas, señaló que habían escuchado las historias de actrices, modelos y otras figuras sobre la violencia basada en el género a manos de jefes, compañeros de trabajo y otras personas poderosas.

“Lamentablemente, no nos sorprendió porque es una realidad que conocemos demasiado bien. Innumerables mujeres campesinas en todo el país sufren en silencio debido al generalizado hostigamiento y asalto sexual que enfrentan en el trabajo”, indicó entonces el texto.

A pesar de que nuestra labor y entorno de trabajo son muy diferentes, compartimos una experiencia común de ser presas de personas que tienen el poder de contratar, despedir, poner en lista negra y el de amenazar nuestra seguridad económica, física y emocional, añadió la carta.

El 24 de abril último más de 200 empleadas domésticas, trabajadoras agrícolas y personas solidarizadas con su causa se unieron en un Día de Acción Imparable en esta capital.

Como parte de la iniciativa, pidieron a los legisladores que aprueben protecciones contra el acoso sexual para todos los trabajadores.

Los reclamos expresados entonces, y que mantienen hasta la fecha, incluyen cerrar las lagunas legales para que el acoso y abuso en el lugar de trabajo se considere ilegal en todos los espacios, sin excepciones.

Además, pidieron que sea sencillo y seguro denunciar el acoso sexual y presentar quejas, y que existan reformas de políticas para garantizar que las trabajadoras agrícolas y domésticas estén cubiertas por leyes contra el acoso y las represalias.

En un artículo publicado a principios de mayo, Ai-jen Poo, directora ejecutiva de la Alianza Nacional de Trabajadoras del Hogar; y Mónica Ramírez, presidenta de la Alianza Nacional de Campesinas,  manifestaron que las empleadas de esas áreas enfrentan una epidemia de acoso sexual.

Como parte de ese texto recordaron que el Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964, que protege en Estados Unidos contra la discriminación por raza, color, religión, sexo y origen nacional, solo se aplica a patrones con más de 15 empleados.

Estas disposiciones del Título VII afectan desproporcionadamente a las trabajadoras domésticas y agrícolas, muchas de los cuales trabajan para pequeñas empresas o están clasificados, a veces erróneamente, como contratistas independientes, advirtieron.

Con el fin de ampliar el alcance de ese apartado y exigir que el Congreso apruebe leyes que las protejan a todas, las activistas regresaron este mes al Capitolio acompañadas por la multipremiada actriz Jane Fonda.

“Si realmente vamos a enfrentar y resolver los problemas de la dignidad, la igualdad, los derechos y la seguridad, debemos aliarnos con nuestras hermanas en todos los sectores”, manifestó la intérprete en un foro público celebrado el 12 de julio en el legislativo norteamericano.

La actriz de filmes como Klute y Julia dijo estar consciente de que el impacto alcanzado por los movimientos #Me Too y Time’s Up contra la agresión y el acoso sexual tuvo que ver con el hecho de que sus protagonistas eran mayoritariamente mujeres blancas y famosas.

Pero agregó que al recibir la carta de la Alianza Nacional de Campesinas, muchas mujeres de Hollywood fueron más conscientes de lo que enfrentan las féminas en otros sectores.

Estamos aquí con ellas, las empleadas del campo y del hogar, personas de color, inmigrantes, que son muy vulnerables, suelen encontrarse en ambientes aislados y sus voces no son escuchadas, expresó la artista, quien dijo que es un privilegio ponerse del lado de esas activistas y darles su apoyo.

Por décadas hemos estado expuestas a los abusos laborales y acosos sexuales, y estando en esas cuatro paredes, ¿quién te escucha?, manifestó entonces a Prensa Latina Gilda Blanco, organizadora de la Alianza Nacional de Trabajadoras del Hogar en Seattle.

Nosotras estamos haciendo historia como negras, inmigrantes, como mujeres en general, agregó la activista, y sostuvo que la campaña #Metoo revolucionó y rompió con el silencio.

He sido víctima del acoso sexual. Nos sentimos denigradas cuando vamos todos los días a viviendas aisladas de la ciudad para ofrecer lo mejor como trabajadoras, porque merecemos encontrar también lo mejor en cuanto a respeto y pago del salario, señaló.

En Estados Unidos, afirmó, más de dos millones de mujeres salen de sus casas para ir a otros hogares a limpiar, a cuidar niños y personas de la tercera edad, y ellas no tienen voz. Estamos aquí porque somos las voces de esas mujeres, remarcó Blanco.

Por su parte, Mily Treviño-Sauceda, codirectora de la Alianza Nacional de Campesinas, indicó a esta agencia que durante las jornadas en Washington DC se reunieron con varios congresistas que se dijeron dispuestos a apoyar sus demandas.

Además, hemos estado trabajando en un plan muy fuerte con la senadora Kamala Harris para que a nivel federal se nos apoye con el tema del pago de horas extras, agregó la activista.

Como resultado de la lucha de estas féminas, Seattle se convirtió el 27 de julio en la primera urbe del país en contar con una Carta de Derechos de Trabajadoras del Hogar, la cual fue promulgada como ley por la alcaldesa Jenny Durkan después de su aprobación unánime en el Concejo de la ciudad.

La legislación elimina la exclusión que impedía a niñeras y limpiadoras poder acceder a beneficios básicos, las faculta para unirse y establecer estándares de salarios en la industria, y abre la puerta a la capacitación y el tiempo libre pagado.

Ese logro seguramente hará que resuenen más alto los reclamos de quienes, hartas de décadas de indefensión, se muestran cada vez más firmes en la defensa de sus derechos.

*Corresponsal jefa de Prensa Latina en EE.UU.

Escrito por en Ago 12 2018. Archivado bajo INTERNACIONAL. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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