Operación cicatriz

Adán Juárez ____________________

A VER, A VER…Conocí a Andrés Manuel López Obrador, a principios de 1993 cuando acudía con cierta frecuencia a visitar a su compadre también tabasqueño Carlos Salomón Cámara, entonces delegado político en Coyoacán y uno de los brazos de la poderosa lideresa Elba Esther Gordillo.

En ese entonces el que esto escribe, me desempeñaba como presidente de la Junta de Vecinos de 140 colonias de esa  demarcación, perteneciente al Consejo Consultivo de la ciudad de México. Esta figura jurídica desapareció en 1995 para dar paso a los consejeros ciudadanos y después los comités vecinales.

Andrés Manuel quien venía huyendo de su natal Tabasco, en parte por su pleito casado con Roberto Madrazo por disputarle una tajada de la parcela política, le solicitó a su compadre Salomón  “cobijo” político.

Carlos Salomón Cámara.

Salomón, más tarde lo presentó con Manuel Camacho Solís, entonces Regente del Distrito Federal y uno de los “cardenales”, quien aseguraba sería el “ungido” para la “grande”.

Camacho Solís,  fue convencido por Salomón para “blindarlo” ante el acecho de Madrazo y el priismo añejo. Pero al quedar marginado el Regente de la contienda presidencial, se fisuró el grupo gobernante hasta provocar la muerte de Luis Donaldo Colosio y otros hechos lamentables que conocimos de cerca.

Si bien Camacho Solís y su grupo, entre ellos Marcelo Ebrard,   quedaron muy lastimados y hasta repudiados, pero Salomón brincó como uno de los brazos derechos del nuevo candidato priista Ernesto Zedillo, quien ya como presidente electo aceptó reunirse con Andrés Manuel López Obrador en la casa de Carlos Salomón, quien residía por el rumbo de San Jerónimo, al sur de la ciudad de México, con el propósito de obtener el apoyo presidencial para ser gobernador de Tabasco, por el PRD.

Estos hechos y otros que me constan, si bien son parte de la historia, sin embargo hoy resultan del mayor interés porque precisamente el tabasqueño humilde que llegaba a Coyoacán en busca de ayuda para ser mandatario  estatal, tal vez nunca se imaginó arribar al máximo puesto político del país.

Andrés Manuel, en efecto, supo jugar en la oposición. Pero mediante acuerdos políticos con quienes mandan en esta Nación. Sabe de pactos y de agendas.

El hoy Presidente electo, quizás es el que mejor conoce “las tripas” del sistema.

Sin duda está consciente que una cosa es “jugar” en la oposición y prometer “el oro y el moro”, y otra, el ejercicio del poder.

Desde su primer mensaje del 1 de julio, Andrés Manuel, fue otro. Y los días siguientes los ha dedicado a realizar una “operación cicatriz con todos los sectores de la vida nacional.

A pesar de estar rodeado de radicales o extremistas que le  ayudaron a llegar a la meta, no obstante hay otros como Marcelo Ebrard, Alfonso Romo, Alfonso Durazo, Olga Sánchez Cordero, Carlos Urzúa le recomiendan mantener la unidad del país.

Cierto. Los acuerdos con los distintos sectores, así como el  fortalecimiento de las libertades  y aplicar una política económica realista, serán decisivos para la buena marcha del país. Lo otro sería un caos. Veremos, veremos.

unomasmega@gmail.com

www.entresemana.mx

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Escrito por en Jul 12 2018. Archivado bajo OPINION. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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