El otro dato

Descentralizar no es enchílame la otra

Juan Chávez ____________________

Aparte de los altos costos que representa la acción de poner secretarías y órganos de Estado fuera de la ciudad de México, está la burocracia que no puede ser arrastrada por el país, así como así.

Se pueden mudar una, diez, veinte dependencias gubernamentales con sus funciones, que se convertirán totalmente en entes abstractos, en tanto no cuenten con el personal operativo necesario.

Tal personal podrá ser en mínima proporción y no tan disparado como los millones de trabajadores al servicio del Estado que cobran en las costosas nóminas gubernamentales.

A los trabajadores hay que garantizarles casa habitación y escuela para sus hijos.

El proyecto del “candidato ganador”, no obstante, no es malo.

Desde los tiempos de Adolfo Ruiz Cortines surgió la idea de descentralizar al gobierno federal. De mandar a muchas de sus dependencias fuera de la ciudad de México que ya acusaba, en los 50 del siglo pasado los problemas de movilidad que ahora sufren sus casi 11 millones de habitantes.

Hay pérdida de tiempo que se refleja en los bajos rendimientos de los trabajadores no solo del gobierno, sino en los aparatos de producción, distribución y comercio. La economía sufre los efectos del amontonamiento en que viven la mayoría de los citadinos y en los traslados de un lugar a otro, se “va todo el tiempo del mundo”.

En tales circunstancias, aparte de los gases tóxicos que afectan a todos y producen los más de siete millones de vehículos que circulan diariamente por la ciudad y el Valle de México, la descentralización se impone.

Y aunque se plantea gradual por los funcionarios de AMLO que “ya despachan” ex profeso y sin estar investidos por la oficialidad que se desprende de la banda presidencial desde el momento en que sea cruzada en el pecho de Andrés Manuel, la descentralización no es “enchílame la otra”.

Ruiz Cortines ideó la “marcha al mar” como pretexto para ganar espacio en los estados costeros que serían invadidos por las secretarías de Estado y sus trabajadores.

Pero no funcionó…

Siguieron otros intentos y salieron el INEGI y Caminos y Puentes Federales de Ingreso para ser ubicados en la ciudad de Aguascalientes el primero, y en Cuernavaca el segundo. INEGI ha permanecido en la capital del estado hidrocálido, pero de puro “aparato”. En la avenida Patriotismo ocupa un edificio de 11 pisos desde donde despachan el cuadro director de instituto de las estadísticas y parte de sus trabajadores. Algunos cientos se hallan en Aguascalientes.

Alguna secretaría que pensó mudarse a Querétaro hace algunos años, fue rechazada por el gobierno y habitantes de la entidad.

El problema inmediato para el gobierno de López Obrador es la falta de casas para los funcionarios principales de los entes gubernamentales incluidos en la descentralización que, según las voces oficiales no oficiales todavía del gabinete lopizta, salta como conejo escapado de las mangas del chaleco del mago Merlín de López: el arrastre de los empleados que den apoyo a los cuadros directores de las dependencias (secretarios de Estado, subsecretarios, oficial mayor y hasta directores). Todo el cuadro de funcionarios de confianza pues.

¿Se imagina usted despachando en Sonora al secretario de Agricultura sin secretaria o secretario particular siquiera, y luego a este sin secretarias o ayudantes?

El otro gran problema, aunque se supone que están ya en CDs, son los archivos.

www.entresemana.mx

URL: http://misraicesdigital.com.mx/?p=77544

Escrito por en Jul 12 2018. Archivado bajo OPINION. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

Deja un comentario

Galería de fotos

120x600 ad code [Inner pages]
Designed by Gabfire themes