Los pingüinos de Madagascar: ¿realidad o ficción?

Lemay Padrón Oliveros* ___________________

La Habana (PL).- Difícilmente alguien que lea estas líneas desconozca a las simpáticas criaturas creadas en los estudios de animación DreamWorks, y que saltaron a la fama después de la película “Madagascar” como protagonistas de una miniserie propia.

Las divertidas aventuras de Skipper, Kowalski, el Cabo y Rico han entretenido a millones de niños en todo el mundo, pero lo que pocos conocen es que no es nada descabellada la existencia de este tipo de criaturas asociadas al paisaje ártico en el continente africano.

Según han demostrado varios estudios científicos, hace alrededor de 10 millones de años al menos cuatro especies de pingüinos coexistieron en África, donde predominan los paisajes más bien boscosos y desérticos.

A fines de 2010, fueron divulgados los resultados de una investigación realizada con 17 fragmentos fósiles encontrados entre rocas y sedimentos de una excavación de una planta industrial de acero, cerca de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica.

Esos hallazgos fósiles representan la evidencia más antigua de estas aves en África, pues hasta el momento se pensaba que habían poblado el continente en un período no anterior a los siete millones de años.

Los investigadores concluyeron que estas especies se extendieron casi por todo el espectro de tamaños conocidos, desde un diminuto pingüino de 30 centímetros de altura, hasta una imponente especie de cerca de 90.

No obstante, las razones de la extinción de los pingüinos prehistóricos no están tan claras y se hace difícil determinar si las desapariciones fueron repentinas o graduales.

Lo que parece seguro es que, para variar, esta vez no fue el hombre quien los borró de la faz de la tierra, porque cuando los primeros humanos modernos llegaron a África, prácticamente todas las especies de pingüinos habían ya desaparecido.

La hipótesis barajada por los científicos es que los vaivenes en el nivel del mar terminaron por eliminar los sitios seguros para la anidación, porque estas especies utilizan islas cercanas a la costa para construir sus nidos y criar a sus polluelos.

La reconstrucción de la superficie terrestre en la época donde existían estas aves indica que el nivel del mar era 90 metros más alto de lo que es hoy, por lo que muchas zonas bajas quedaron inundadas.

¿EL ÚLTIMO DE LOS MOHICANOS?

De las especias que vivieron en África solamente sobrevive una: el pingüino de El Cabo (Spheniscus demersus), también conocido como pingüino africano o de anteojos.

Por los sonidos que emite, similares a los del burro, en algunos países se le llama pingüino burro.

Sin embargo, está calificada como una especie en peligro de extinción desde 2010, pues el número de estas aves ha disminuido un 80 por ciento en los últimos 50 años, y de no controlarse el fenómeno, en 15 años podrían dejar de existir.

Especialistas consideran que la principal causa de la notable disminución son los vertidos de petróleo y a la pesca excesiva de sardinas y anchoas, el alimento favorito del único pingüino que queda habitando en África.

Actualmente se distribuyen a lo largo de las costas rocosas africanas ubicadas en el extremo sur, abarcando parte de Namibia e islas circundantes, y en la Patagonia chilena-argentina en Sudamérica.

Por lo general, vive en colonias de numerosas parejas que se encuentran dentro de los 40 kilómetros cercanos a la costa.

Ya lo sabe: en Madagascar pudo haber pingüinos. ¡Gorditos y bonitos!

*Periodista de la redacción África de Prensa Latina.

Escrito por en Jul 10 2018. Archivado bajo ESPECTACULOS. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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