Dramática consumación del gobierno PRD-CDMX

.- Con el Peje, o sin el Peje, el PRI sigue gobernando a diestra y siniestra a todo México.

.- Los mexicanos optaron por un nuevo partido hegemónico y no por un gobierno de coalición.

.- Postura de la dirigencia del PRD-CDMX frente a los resultados electorales del 1 de julio 2018.

.- Pese a que se les hundió el barco, celebran que un Movimiento que se engendró en y desde el PRD haya llegado a la Presidencia de la República con mayoría en el Congreso de la Unión y con el gobierno de la Ciudad  de México.

Blas A. Buendía / Reportero Free Lance ______________________

blasalejo@yahoo.com

Con altos índices de pobreza, la beligerancia de un mal gobierno, la destreza de mantener a millones de marginados sumidos en la ignominia con el peligro de ser víctimas de la ablución para evitar el empaño con los dueños de la riqueza, el Partido de la Revolución Democrática que hace más de dos décadas se pensaba que sería el cambio social, resultó ser una pifia que finalmente el electorado lo hizo pomada en las urnas.

La voracidad y el sectarismo impactaron la unidad de la supuesta y mal llamada “izquierda de México”, ya que muchos de ellos que se aglutinaban en el partido del Sol Azteca, se fueron cuan  vil y desbandada de ratas antes de que se les terminara de hundir el barco amarillo, construyendo otra carabela de marras.

Sin embargo, el clasismo de la Dictadura Perfecta priista seguirá gobernando con otras siglas, que redundará como siempre y desde el pasado, ahora con un Peje gobierno lleno de promesas y mentiras, que aun cuando todavía no entra en operación, ya es criticado por millones de mexicanos desilusionados ante la aventura tramposa publicitaria.

Con el Peje, o sin el Peje, el PRI seguirá gobernando a diestra y siniestra. Solo hay que observar y analizar la estrategia del “nuevo gobierno” que estará encabezado por el Peje, un priista que fue ayudado por la propia Mafia del Poder que él “combatía” sistemáticamente para llegar a ser Presidente de México.

Pese al que el Proyecto de Nación 2018-2024, recoge una nueva visión del país y presenta proyectos y propuestas en materia económica, política, social y educativa que tienen por objeto generar políticas públicas que permitan romper la inercia de bajo crecimiento económico, incremento de la desigualdad social y económica y pérdida de bienestar para las familias mexicanas, ese tipo de tendencias han marcado a México en los últimos 35 años, sin tener un rumbo fijo debido a su estancamiento, el deterioro, la desigualdad y la corrupción que no solo han sido los únicos destinos posibles de México.

A México le depara un peor destino porque su escenario no solo fue de las emociones y los hartazgos, sino que 30 millones de mexicanos se dejaron ir por la manipulación de la farándula de la televisión, que consecuentemente se sentirán traicionados en breve tiempo.

La disconformidad hará de cambiar nuevamente el rumbo del país a partir de las elecciones intermedias del sexenio 2018-2024, es decir que de esos 30 millones que votaron a favor de las Peje mentiras, trasformarán el escenario parlamentario con más de 16 millones en contra del mal gobierno del Peje, resurgiendo el PRI como partido permanente en el poder para consolidar el clasismo de la Dictadura Perfecta.

Si bien el colectivo social sentencia que “con el Peje, o sin el Peje, el PRI sigue gobernando a diestra y siniestra”, el PRD-CDMX hizo una retrospectiva y habló sobre su propio retrato, una fotografía analítica referente a este tema político, y detalla que con el domingo primero de julio del 2018 marcó el parteaguas y el paradigma sobre la conclusión de un ciclo (prematuro) para el PRD-CDMX.

Esa fanfarrona frase “Democracia ya, patria para todos”, fue un slogan que dejó en la vergüenza con sello de infamia a millones de capitalinos, quienes esperanzados quedaron varados en el vaivén de sus destinos para reencontrar el camino del bienestar, y lastimosamente hallaron desolación, hambre, inseguridad y muerte que, paradójicamente, llenaron los panteones de parroquianos que ya no protestarán más (…)

En contraste, para Raúl Flores García, el todavía presidente del PRD en la Ciudad de México, señala que por 21 años gobernamos la capital del país con resultados indiscutibles en “beneficio” de millones de hombres y mujeres. “Hicimos de la Ciudad de México la entidad más avanzada, progresista, libre, segura, preparada, productiva y con la mayor red de programas sociales de todo el país. La convertimos en el mejor lugar para vivir”.

En 1997, con Cuauhtémoc Cárdenas, le arrebatamos al PRI el gobierno de la CDMX para nunca dejarlo volver, el Ingeniero consiguió 1 millón 859 mil 866 votos.

Este 2018 nuestra candidata Alejandra Barrales obtuvo 1 millón 673 mil 15 votos, lo que significa una hazaña dadas las condiciones adversas y por ello un extraordinario capital político para una mujer que se atrevió a lanzar una campaña innovadora,  fresca y propositiva, pero no fue suficiente para que el PRD en coalición con el PAN y Movimiento Ciudadano mantuviera el gobierno de la ciudad.

Para la dirigencia del PRD en la Ciudad de México esta derrota tuvo múltiples componentes políticos y sociales, internos y externos al partido. Enumera:

1.- La fuerza y liderazgo de Andrés Manuel López Obrador. En una nación devastada por la desigualdad y la violencia, López Obrador con sus dos derrotas anteriores, pudo erigirse y mantenerse durante 12 años como un líder nacional con un supuesto discurso antisistema.

Utilizó la fuerza política y territorial del PRD para extrapolarla a un “nuevo movimiento” que capitalizó el descontento y enojo de la ciudadanía hacia los tres partidos que gobernaban en el país: PRI, PAN y PRD.

La inercia del voto para AMLO en la capital alcanzó para la gran mayoría de sus candidatos a diputados, alcaldes y a la jefatura de gobierno, aunque cabe resaltar que hubo cientos de miles que, aun votando por López Obrador le dieron su voto y su confianza a Alejandra Barrales.

2.- Todos los partidos en el gobierno sufrieron un revés electoral de diferente magnitud y recibieron el voto de castigo de la ciudadanía.

En ese contexto se dan los resultados electorales en la CDMX. El gobierno de Miguel Ángel Mancera (primer jefe de gobierno no militante del PRD, respaldado por Marcelo Ebrard y López Obrador) también fue castigado por los capitalinos, quienes durante los tres últimos años de gobierno le dieron una evaluación negativa especialmente en materia de seguridad, movilidad y desarrollo urbano, y por no haberlo percibido como un contrapeso del gobierno priista de Peña Nieto. Este voto de castigo lo pagó el PRD en las urnas.

3.- Todo tiene un ciclo.

El PRD significó un parteaguas en la historia política del país, hasta el domingo 1 de julio fue el partido de izquierda más importante de Latinoamérica y nadie, ni sus mayores detractores ni quienes se encargaron de destruirlo por conveniencia propia, podrían negar todas sus aportaciones a la política, a la democracia y al desarrollo social de la capital y de todo el país. Colocó los derechos humanos y las libertades civiles en el centro de la agenda política nacional. Y aunque este 2018 concluyó un ciclo, continuaremos nuestra lucha por los dos objetivos y razones que nos dieron origen: abatir la desigualdad y desterrar el presidencialismo.

4.- La descomposición interna como resultado de la rivalidad entre las diferentes corrientes y los cacicazgos en las delegaciones.

Siempre estaremos orgullosos de ser pertenecer a un partido de izquierda y horizontal, en donde las decisiones se toman en colectivo. Sin embargo, los cotos de poder al interior, obstaculizaron la toma de decisiones para permitirnos seguir evolucionando con la formación de nuevos cuadros y evitar controles territoriales excesivos.

5.- El sismo del 19 de septiembre del 2018.

A la fecha nadie puede negar que el gobierno de la CDMX fue el único de todo el país que tuvo una reacción institucional ante el sismo con una Ley de Reconstrucción, con una comisión especializada, con un fondo para desastres naturales que se previó y con un presupuestos de miles de millones de pesos que se etiquetó para la atención integral de damnificados.

No obstante, el ambiente político minó todo ese trabajo y el tema de la reconstrucción se convirtió en un botín electoral al grado que aun cuando hoy se sabe que Morena sí utilizó cientos de millones de pesos de un fideicomiso para damnificados para sus campañas electorales, el PRD y el Frente fueron castigados por el mito que Morena y sus aliados crearon respecto a un supuesto desvió de 3 mil millones de pesos de la reconstrucción.

A todo esto se agregan los errores y desencuentros al interior de la primera Comisión de la reconstrucción y la tardía y obstaculizada respuesta del gobierno local hacia los damnificados.

6.- La división de la izquierda y las traiciones.

Este 2018 el PRD recibió los últimos golpes de los muchos que soportó tras la división de la izquierda provocada por la separación de López Obrador, el 9 de septiembre del 2012, para construir su nuevo partido y conseguir lo que finalmente logró el domingo 1 de julio.

Evidentemente esta crisis dentro de la izquierda mexicana afectó nuestras estructuras partidarias, y durante todo el actual sexenio local y la campaña, facciones y personajes del propio partido minaron, desde dentro, la institucionalidad y la efectividad de nuestra coalición y proyecto.

Hoy no solo están con Morena la mayor parte de los ex perredistas, sino también una buena parte de los integrantes del gobierno actual. Hecho que traduce en una ironía nuestro segundo punto; el voto de castigo de la ciudadanía al gobierno de Mancera, pues hoy los capitalinos podrán encontrar parte de ese gobierno en su nueva opción política.

Y fue un error no depurar el comité estatal y los comités delegacionales en el 2016, cuando el PRD tuvo conocimiento de la operación de varios dirigentes a favor de Morena, su permanencia en el partido provocó inmovilidad y desconfianza.

7.- Los mexicanos optaron por un nuevo partido hegemónico y no por un gobierno de coalición.

El hartazgo por los abusos y malos gobiernos de los partidos políticos no fueron suficientes para votar por un nuevo régimen de gobierno, sino simplemente le otorgaron a otro signo político el control prácticamente absoluto de nuestra nación.

No pudimos comunicar ni hacer atractivo a nivel de tierra el significado de la propuesta de un Gobierno de Coalición, se percibió solamente como una alianza electoral y no como una oferta de gobierno integral, plural, mucho más transparente por los contrapesos, en la que el eje del gobierno sería un proyecto para atender las principales necesidades de la ciudadanía, construido con diferentes ideologías y no con la de una sola persona.

A partir de ahora inicia una nueva era para el Partido de la Revolución Democrática, y el hecho de que apenas hayamos mantenido el registro nacional y local debe ser una enorme lección y oportunidad para renovarnos de raíz y seguir luchando desde la izquierda más progresista del país contra la desigualdad y el autoritarismo, y no un pretexto para el mantenimiento de una burocracia.

Finalmente debemos celebrar que un Movimiento que se engendró en y desde el PRD haya llegado a la Presidencia de la República con mayoría en el Congreso de la Unión y con el gobierno de la Ciudad  de México.

Y debemos celebrarlo porque a partir del domingo 1 de julio (2018) se acabó el monstruo de la mafia del poder y no habrá pretexto para: … Revertir la reforma energética en materia de transformación de hidrocarburos y bajar los precios de los energéticos; para que haya educación de mayor calidad en todo el país; para aumentar significativamente el salario mínimo; para acabar con los privilegios en el Congreso; para tener un Fiscal independiente; para exigir trato digno, justo y respetuoso al gobierno norteamericano y para que sea una realidad la revocación de mandato.

En tan solo unos meses tampoco habrá justificación ni excusa para no aprobar el matrimonio civil igualitario y la adopción homoparental en todos los estados de la República; para aprobar la Ley de interrupción legal del embarazo en todo el país y dejar de criminalizar a las mujeres; para redistribuir los ingresos y aminorar significativamente la desigualdad, y para enfrenta con absoluto estado Derecho a la corrupción y al flagelo del narcotráfico, la violencia y la inseguridad.

Nosotros desde la oposición, pero como izquierda, no tengan duda que contribuiremos y exigiremos incesantemente para que así suceda, concluye Raúl Flores García, en un ejercicio de legítima reflexión que no solo para el PRD y mucho menos para el PAN, podrán vencer a esa imaginaria maquinaria que aun representa el PRI, cuyo instituto padre de todos los partidos en México, seguirá gobernando tras bambalinas por muchas décadas más con las siglas de Morena, por más que se respete la voluntad popular a través de las urnas.

Todo un maquillaje que no deja imperfecciones en el “nuevo rostro” del México bronco, soberano y popular.

Escrito por en Jul 10 2018. Archivado bajo NACIONAL. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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