Todo un Camposanto

Viborianus-

Victoriano Robles Cruz ______

Con nuestro dolor, por muchos de los hechos y por la repugnante complicidad gubernamental para la impunidad, Veracruz prosigue con el patrimonio del liderazgo en matanza de periodistas. Suman ya trece los periodistas asesinados durante el periodo de la administración del Gobernador priista Javier Duarte de Ochoa. Sin embargo la respuesta oficial, al menos de las instituciones responsables, ha sido nula y los resultados como avances de las investigaciones se desconocen. Así, Veracruz refrenda su lugar como el espacio más peligroso para la libertad de expresión en toda América Latina.

¿Qué hacer ante una gobierno que permite y encubre el asesinato de sus trabajadores del periodismo? ¿Bastará la simple denuncia de los hechos para reprimir esa voluntad homicida? Las manifestaciones de los diferentes colegas, de la sociedad civil veracruzana, y familiares, han sido patentes en los reclamos de justicia para las familias de los ejecutados. Las respuestas no cumplen con los mínimos requisitos de autenticidad legal, ni tan siquiera la solidaridad humana es manifiesta, mientras el cumulo de actos anárquicos y corruptos inunda Veracruz y a su gobierno. Pocos veracruzanos pueden negar la participación del gobierno de Duarte en esas ejecuciones.

El caso más reciente, hasta el momento del tecleo de la columnilla, es la del fotógrafo mexicano, Rubén Espinosa Becerril, corresponsal de Cuartoscuro y de la revista Proceso, quien ante las amenazas y el acoso por las persecuciones, en el trayecto a su domicilio, huyó de Veracruz, autoexiliándose en la ciudad de México. Allí, en la Colonia Narvarte fue encontrado ejecutado, con tiro de gracia, similar rúbrica presentaban sus cuatro compañeras de habitación.  Espinosa, era un especialista en la cobertura de protestas sociales en aquella entidad.

¿Por qué no se previó su seguridad por parte de las autoridades, puesto que se conocía, públicamente, las amenazas y violencia con que se acosaba al fotoperiodista? ¿Por qué otra ejecución sin el ofrecimiento de seguridad, por parte de las autoridades?, al menos, de los responsables de la seguridad de los ciudadanos. Ya, el organismo Articulo19.org, defensor de las libertades de expresión e información, había emitido una alerta, el pasado 15 de junio, anticipando la violencia que recibía Espinosa Becerril.

El caos en nuestro país es grave. El sometimiento violento del gobierno para los trabajadores de los medios de comunicación, es una palpable muestra de la anarquía, imperante y destructiva, en la nación. Una advertencia para aquellos periodistas que no se disciplinan al mandato del “emperador” en turno, para aquellos reporteros y fotógrafos que no quieren recibir dinero a cambio de su silencio, o bien al “acomodamiento” de la noticia.

También vemos ese caos, por el goce y complacencia de corruptos y de la corrupción. Sólo estas entidades, afiliadas a la corrupción, tienen generosa movilidad social, asómese a su patrimonio, échele una ojeadita, algunos hasta saturan con espectaculares la ciudad, ante el desencanto ciudadano, porque sufren del desprecio popular. Las lápidas del camposanto jarocho lleva registrado trece periodistas ejecutados, por la violencia estatal, al menos nadie de los relacionados y miembros de la sociedad civil pueden desmentir la participación del gobierno de Duarte.

¿Cuántos periodistas más, viven exiliados, por el temor a ser asesinados por la delincuencia, permitida y asociada al gobierno, en aquella vilipendiada entidad? Nos aseguran… “las garantías para el gremio periodístico, cada día se observa más vulnerable y el libre ejercicio de la profesión se vuelve más frágil, peor aún, por el evidente grado de corrupción y de negligencia para la investigación de los Ministerios Públicos y de los cuerpos policíacos”. La violencia contra los periodistas crece y la inunda la impunidad.

¿Cuántos periodistas más deben ser ejecutados para que alguna autoridad príncipe a ejecutar la Ley?  La violencia va mejor encarrilada que el supuesto escape de El Chapo por el túnel, los homicidios contra mujeres y periodistas infrenable, la economía al garete, el peso en constante picada, los abusivas ejecuciones del ejército, la impunidad asociada a la corrupción oficial son en parte del esquema sexenal. No se prevé por donde pueda surgir quien intente poner orden al caos, no aparece ni en los mensajes públicos alguna mención, se ignora olímpicamente. ¿Cuánto tiempo debe pasar para ver una reacción de los ciudadanos?

¿Será anarquía o bien puede ser considerada una asociación delictuosa?  Para quien no se somete allí entra el asociado delincuencial, y ejecuta. Curioso y desdeñable es la actitud de muchos periodistas, quienes sin algún interés son mudos testigos, y peor, en ocasiones hasta se convierten detractores y maldicientes de los afectados. Privilegian las 30 monedas, como aquel Judas, representante de la traición. La solidaridad entre el gremio de periodistas está hipotecada por el emperador, al menos así se observa, pocos colegas ofrecen espacios para la violencia en contra de los periodistas, en ocasiones son peor que los militares, hasta a los niños les disparan. El caos nadie lo quiere, pero poco gritan el ¡ya basta! Mientras el camposanto sigue recibiendo a periodistas.

PD.- Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el arte de vivir juntos, como hermanos. Martin Luther King.

viborianus@gmail.com  Twitter:@viborianus  www.viborianus.com

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Escrito por en Ago 3 2015. Archivado bajo COLUMNAS, Viborianus. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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