Reino Unido le falla a sus niños

 

Glenda Arcia*___________

 La Habana (PL).-  Tras un año de demoras y controversias, el Reino Unido retoma las investigaciones sobre el posible encubrimiento, por el gobierno conservador de Margaret Thatcher, de una red de pederastia en las altas esferas de poder.

 Una pesquisa independiente, dirigida por la jueza neozelandesa Lowell Goddard, promete revelar la verdad sobre lo que podría convertirse en uno de los mayores escándalos en este país.

 La confirmación de la culpabilidad de políticos y reconocidas figuras, así como el olvido consciente de sus delitos, no solo sacaría a la luz graves faltas de los seguidores de la Dama de Hierro, sino también el fallo imperdonable de las autoridades británicas a sus ciudadanos más pequeños.

Niños ingleses.

 Las víctimas, cuya cifra total se desconoce, fueron llamadas a declarar y se dispuso la creación de mecanismos para garantizar su seguridad, pero muchas veces el silencio suele ser el mejor refugio de quienes temen y desconfían de un sistema que permitió tales abusos.

 DELITOS ESCONDIDOS

 En julio de 2014, en respuesta a exigencias de la oposición laborista, el Ministerio británico del Interior anunció el inicio de una pesquisa sobre la desaparición de 114 documentos sobre agresiones sexuales contra niños por altos funcionarios durante las décadas de los años 80 y 90 del pasado siglo.

 Según reportes recientes, la información había sido entregada por el diputado conservador Geoffrey Dickens al extitular del Interior Leon Brittan, en 1983.

 Brittan confirmó el recibimiento de los ficheros, pero aseguró su traspaso a varios funcionarios para un estudio sobre la veracidad de los mismos.

 En 2013, el Ministerio comunicó la ausencia de los documentos, pero negó tener conocimiento sobre su destrucción o pérdida.

 “Podría tratarse de una operación de encubrimiento. En aquella época, la mayoría de la gente pensaba que era más importante proteger al sistema que hurgar demasiado cuando algo parecía no estar bien”, declaró el conservador Norman Tebbita a la cadena de radio y televisión BBC.

 A mediados de 2015, tras una revisión de sus archivos, Interior informó el descubrimiento de materiales comprometedores para el gobierno de Thatcher.

 Entre los supuestos hallazgos se encontraba una carta enviada en 1986 por el entonces director del servicio de espionaje interno, Antony Duff, al secretario del gabinete, Robert Armstrong.

 Según el diario The Guardian, en la misiva, Duff informa sobre denuncias presentadas por dos fuentes contra un diputado, cuyo nombre no se divulgó, por su presunta implicación en casos de pederastia.

 Aclara que fue aceptada la negativa del parlamentario cuando fue cuestionado al respecto y añade: “En estos momentos, el riesgo de bochorno político para el Gobierno es mucho mayor que el peligro para la seguridad”.

 Recientemente, medios de prensa interrogaron a la ahora ministra del Interior, Theresa May, sobre la negligencia de los servicios secretos en el pasado, pero la titular señaló que eso era asunto de investigaciones en curso.

 Otras revelaciones señalaron al secretario privado de Thatcher, Peter Morrison, el diplomático Peter Hayman y el político William van Straubenzee, como sospechosos de abusar de menores de edad.

 Tras publicarse lo anterior, el actual jefe del Ejecutivo, David Cameron, pidió a la policía indagar “sobre cualquier evidencia sin importar cuán alto tuvieran que llegar”.

 Se trata de crímenes terribles, aseveró, y abogó por llegar a la raíz del asunto.

 No obstante, los secretos sucios de los colaboradores de la Dama de Hierro son solo una parte de los abusos cometidos contra niños en Reino Unido a lo largo de los años, problemática cuyas dimensiones no han podido ser definidas por las autoridades.

 Según reportes oficiales, más de mil 433 individuos son investigados en la actualidad por cometer delitos de ese tipo en un pasado reciente.

 De ellos, 216 están muertos, 76 son políticos, 43 pertenecen a la industria de la música, 135 a medios como la televisión y la radio y siete al mundo deportivo.

 El coordinador de las indagaciones en todo el país, Simon Bailey, afirmó que pudiera tratarse de cientos de miles de víctimas y alertó sobre la implicación de varios organismos en esos crímenes.

 Alrededor de 154 escuelas, 75 hogares infantiles, 40 entidades religiosas, 14 establecimientos médicos y nueve prisiones de menores fueron identificados como los lugares donde tuvo lugar gran parte de los abusos.

 Estamos ante un reto en términos de recursos, tiempo y preparación: es necesario ofrecer rutas de justicia a quienes sufrieron en el pasado y, al mismo tiempo, garantizar la protección de aquellos en posiciones vulnerables en el presente, afirmó Bailey.

 Nos enfrentamos a un crecimiento sin precedentes del número de reportes de agresiones sexuales contra los pequeños. Este año, las denuncias pudieran llegar hasta 116 mil, lo cual significaría un incremento de 71 por ciento con respecto a 2012, alertó.

 Por su parte, el diputado laborista Tom Watson criticó la ineficacia de las autoridades en esos casos y la ceguera de tantas generaciones de británicos ante los peligros que enfrentaban los menores.

 ¿JUSTICIA?

 A inicios de julio de este año, la jueza neozelandesa Lowell Goddard se hizo cargo de una pesquisa de gran alcance anunciada por el Ministerio del Interior en 2014 y retrasada debido a la renuncia de dos magistradas anteriores por conflictos de intereses.

 Según lo anunciado, son investigados figuras prominentes de la política, los servicios de inteligencia, la policía, medios de comunicación, instituciones educativas y religiosas, el Ministerio de Defensa, autoridades locales, centros de acogida y cuidado infantil.

 Goddard resaltó que se trata de una de las indagaciones más ambiciosas en el país y anunció que podría extenderse hasta 2020, pero garantizó la divulgación de informes anuales.

 La tarea es compleja y desalentadora. El abuso sexual de menores durante generaciones ha dejado cicatrices permanentes no solo en las víctimas, sino en toda la sociedad, aseveró.

 Esta es una oportunidad única para exponer fallas cometidas por instituciones encargadas de proteger a los niños, enfrentar a los responsables y sacar a la luz errores del pasado, señaló la magistrada.

 Sin embargo, con tales precedentes, resulta difícil confiar en un sistema que prefirió ocultar los crímenes de la clase en el poder en lugar de proteger a sus niños.

 Poner a los responsables ante la justicia es necesario, pero no  implica que el problema termine.

 Además, las medidas llegan demasiado tarde y nunca serán suficientes para quienes recordar su infancia solo significa volver a sufrir.

 *Periodista de la Redacción Europa de Prensa Latina

URL: http://misraicesdigital.com.mx/?p=118

Escrito por en Jul 31 2015. Archivado bajo INTERNACIONAL. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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