Italia da su último adiós al Costa Concordia

Glenda Arcia * _________

 La Habana (PL).-  En puerto genovés, en el norte de Italia, el otrora lujoso crucero de casi 300 metros de eslora, es abandonado por el esplendor de antaño y espera paciente a ser destruido y despojado de cualquier rasgo de gloria.

 Tres años después del fatídico viernes 13 y a una década de su construcción, el Costa Concordia deja de ser el impresionante buque cuyo nombre llamaba a la armonía y la paz para convertirse en el recuerdo de una tragedia.

 Así, se suma a una larga lista de embarcaciones admiradas por su majestuosidad, a las que el mar, por capricho, ha deparado un final precipitado y nefasto.

Crucero Costa Concordia.

Crucero Costa Concordia.

 Perteneciente a la compañía Costa Cruceros, el navío de 114 mil 500 toneladas y capacidad para más de cuatro mil personas, fue considerado el más grande de su tipo en Italia en el momento de su construcción e inició sus viajes en 2006.

 Seis años después, su naufragio frente a la isla de Giglio causó la muerte de 32 personas y le provocó daños irreparables que lo obligaron a permanecer varado durante unos 30 meses.

 Aunque el número de víctimas fatales no iguala a las registradas en catástrofes similares, las pérdidas humanas, el escándalo posterior al siniestro y la colosal operación para reflotar la embarcación le conceden, sin dudas, un lugar en la historia de los desastres marítimos.

 EL ÚLTIMO VIAJE

 El 13 de enero de 2012, el Costa Concordia dejó el puerto italiano de Civitavecchia a las 19:18 hora local para iniciar un periplo de una semana por aguas del Mediterráneo con tres mil 206 pasajeros a bordo y una tripulación de mil 23 personas.

 Por decisión de su capitán, Francesco Schettino, el navío se acercó a las costas de Giglio y a las 21:45 chocó contra una superficie rocosa, lo cual le abrió un agujero de 70 metros de largo en su casco.

 Según investigaciones realizadas y los testimonios escuchados durante el juicio sobre el incidente, minutos después de la colisión el agua entró en las salas de máquinas y se produjo un apagón.

 No obstante, Schettino ofreció información incompleta a las autoridades portuarias y aseguró tener todo bajo control.

 A las 22:12, la guardia costera se comunicó con el Concordia para conocer sobre problemas reportados por los pasajeros en llamadas realizadas a la policía italiana, pero el capitán descartó la existencia de dificultades graves.

 Unos 10 minutos más tarde se vio obligado a solicitar ayuda y finalmente dio la orden de abandonar la nave media hora después.

 La mayoría de las personas a bordo fueron evacuadas, pero las labores de rescate se dificultaron porque el buque se había inclinado unos 30 grados.

 Aunque 300 pasajeros y miembros de la tripulación permanecían en el crucero cerca de la medianoche, Schettino dejó la embarcación.

 Llamado por la prensa “el capitán cobarde”, fue condenado por un tribunal de Grosseto a 16 años en prisión por ser considerado responsable del naufragio, por homicidio múltiple y abandono de la nave.

 Asimismo, fue acusado de no avisar a las autoridades portuarias inmediatamente después del choque, de demorar las labores de rescate y de perder el control de dicha operación.

 Schettino admitió su responsabilidad como capitán del barco, pero negó ser culpable por las muertes ocurridas durante las acciones de salvamento.

 Aseguró, además, que se había ignorado el fallo de la tripulación como colectivo y criticó la supuesta divulgación de una imagen suya “que no corresponde a la realidad”.

 No obstante, la grabación de los gritos del capitán del puerto de Livorno, Gregorio De Falco, pidiendo a Schettino que regresara al navío durante el rescate, todavía causa dolor e indignación a quienes de una forma u otra sufrieron las consecuencias de la tragedia.

 La frase “ÂíVuelva a bordo, maldita sea!”, se volvió viral en la web y llegó a ser impresa en camisetas como señal de protesta.

 Por su parte, la compañía Costa Cruceros saldó su deuda mediante el pago de una multa de un millón de dólares y cinco oficiales del buque negociaron su posición con la fiscalía.

 El Costa Concordia permaneció durante más de dos años en el lugar del incidente, frente a la isla toscana de Giglio, sobre una plataforma submarina.

 En julio de 2014, fue reflotado y, con la ayuda de remolcadores, inició su último viaje, durante el cual recorrió unas 200 millas náuticas (370 kilómetros) hasta llegar a puerto genovés para su desmantelamiento.

 Tras la extracción de alrededor de cinco mil 700 toneladas de materiales diversos y el fin de las labores de amarre, el esqueleto de lo que fuera un lujoso crucero permanece cerca de esa isla y poco a poco desaparece sin borrar la impotencia y el dolor.

 *Periodista de la Redacción Europa de Prensa Latina.

Escrito por en Jul 31 2015. Archivado bajo INTERNACIONAL. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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